viernes, 17 de agosto de 2012

Paseo por Ciudad

Esto pasó hace ya unas semanas, pero nunca tuve el humor como para escribirlo. Espero acordarmelo detalladamente y que quede un texto decente.
Fui a anotarme para la facultad, preferí evitarme problemas así que fui a Ciudad Universitaria, el centro de los centros de la UBA(?. Llegué, entré por una puerta, subí, bajé, paseé por varias ventanillas y varias veces me preguntaron si era extranjera. Al final, logré anotarme. Ahí es cuando apareció el problema: necesitaba ir al baño y no aguantaba el viaje en colectivo hasta casa. A buscar un baño en la FADU se ha dicho. Por más que mis amigos me digan que hay en todos lados, no les creo, debe de haber una especie de contraseña secreta que no conozco (tal vez tenía que buscar una gárgola y decirle "pastel de limón", quién sabe). Di varias vueltas, pregunté, me mandaron a la derecha y di una vuelta manzana y no pude encontrarlo, subí la escalera, bajé por otro lado y seguía sin aparecer. Me metí en un pasillo muy turbio donde había una puerta con unas letras blancas hechas a mano (en serio acá se estudia arquitectura?) "baño primer piso" y una flecha que quién sabe a donde trataba de apuntar. Entré por ahí y lo único que pude hacer es subir una escalera...aparecí en un lugar en el que ya había estado. Me harté así que fui al campo de deportes que hay frente a los pabellones, aquel donde tantas veces había ido a mis clases de gimnasia. Decido entrar con convicción para no levantar sospechas. Entro y la vieja amorooooooooosa que está en el mostradorcito me pregunta "a dónde vas? qué deporte estas haciendo?". Fui incapaz de mentir. No pude entrar al baño. Fui al bar, y me compré un agua con la esperanza de poder tomarla una vez utilizado el bendito baño, pero sorpresaaaaa! lo estaban limpiando. Eso no es todo, la resentida que lo estaba limpiando evidentemente estaba enojada con la vida y me miró varias veces mientras continuaba con la laaaaarga tarea. Después paró y se fue a limpiar una la mesa, pero dejó el balde y el secador o escoba en la puerta como diciendo "no se puede entrar". Siguió mirándome y juro que sentí que disfrutaba mi sufrimiento, se fue a ver su celular y mientras escribía levantaba la vista mirando la mesa donde estaba yo. Decidí no seguir dandole el gusto, y me fui. Prometo nunca más entrar a ese bar. Cuando ya estaba a punto de perder la decencia e ir a buscar un arbolito, decidí intentar una vez más por la facultad. Entré por la puerta del CBC y como por arte de magia ahí a mi derecha encontré un baño esperándome. Entré, miro por la primer puerta: el inodoro tapado con una bolsa de basura; en la segunda, lo mismo, cuando estaba a punto de darme un paro, miro por la tercera y SI! alabado sea el señor de los toilettes!
the end

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